El fracaso del escapista

Carolina Romero, 2017 – Cultura colectiva

Confinamiento.

La obligatoriedad de estarme dentro.

Dentro del sistema. Todo el mundo en casa.  Quiero ir a comprar, a ver a mis  sobris. En verdad, a tomarme un café, o lo que sea … pero por ahí. A fuera. A pasear, por diós! Con éste sol!!!

Dentro. Ya dentro de casa. Variopintos habitantes y cada uno – por favor pido –  a sus cosas. Trabajaré desde casa. La lavadora. Esos cristales ,que ya les toca.  Hasta a el armario del lío le llegó su hora.  Y tropiezo con lo que tu no hiciste… Y con lo que me hiciste. Me acuerdo de que no he llamado todavía al seguro … ya hace 3 meses … Prometo hacerlo mañana…

Unos pasos más adentro y llego al recibidor de mi templo, de mi palacio  de carne y hueso. Pruebo con la llave de algun cuarto perdido que encontré en el armario del lío. Veo el tendedero.  Persiste ésa mancha …  Que me pide? más remojo? Frotar con fuerza? … Más tiempo? Más cariño? Más de algo que ni sé…  Y la veo tanto desde dentro … sobretodo hoy, con los cristales relucientes, limpios de ayer.

En la mancha.  Algo no resuelto. Me dejo estar un poco. Pica. Me aguanto.  Y ya no. Me pongo Netflix.  Asomo lenta por la esquina  y – de reojo – miro. Sigue ahí …  aaa  … que inoportuna! Otra peli? Me canto un poco los pesares. Le paso el peine a la intrusa.  La veo un poquito menos mal.  Me inyecto un buen telediario.  Caigo rendida olvidando cerrarme las puertas.  Y desde dentro, el sueño me resuelve. Tan a pesar de mi.