Afinar para componer la vida que quiero

Junto mis manos sobre el plexo solar y sé que no es un ritual vacío. Ése gesto es una invitación al balance de la polaridad que vive en el cabal energético que me atraviesa. Ésos hilos dorados que me recorren del sacro a la coronilla son mis cuerdas, són la previa a mi sonido. Són la vibración que habita en mi. Me escucho. Y hay desajuste, ruidos, creencias, mandatos, patrones repetitivos. Paisajes que no són la vida que quiero. Pero cómo afinarme? ¿Dónde estan mis clavijars? ¿Cómo girarlas? ¿Hacia dónde? ¿Hasta dónde?

Y la siguiente pregunta es: ¿ a que me quiero afinar? ¿que estado quiero alcanzar? ¿desde que lugar emocional quiero contemplar algun aspecto de mi vida? ¿Desde el amor? ¿Des de la confianza? ¿Des del anhelo? ¿O la esperanza?

Los antiguos gurús, maestros del sonido, sistematizaron unas fórmulas sonoras llamadas Raags que nos facilitan sintonizar con los 60 estados de ánimo básicos del ser humano. Así, afinando nuestros centros energéticos a esas prescripciones sonoras, podemos entrar a voluntad en estos 60 estados de ánimo. Esta posibilidad nos permite entablar conversación con nuestra mente – a veces tan tan tan aferrada a su modo neurótico de ver – dándole nuevos inputs para que se relaje y nos deje dar ése pequeño paso, esa enorme deicisón que traerá florecimiento a nuestra vida.

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